En busca de herederos para la Costa del Sol

En busca de herederos para la Costa del Sol

Comunidades de vecinos, abogados o notarios recurren a empresas de investigación para localizar a legatarios de viviendas y bienes tras el fallecimiento de sus propietarios, muchos de ellos extranjeros. El finado a veces no deja ni testamento, lo que obliga a arduas pesquisas

La búsqueda de herederos de personas que fallecen sin dejar testamento o que, en caso de haberlo hecho, tienen a sus legatarios ilocalizados, está propiciando cada año decenas de casos de investigación en la provincia de Málaga, una zona especialmente prolífica en esta materia debido al gran número de extranjeros que residen en la Costa del Sol, muchos de ellos con casa en propiedad.

Abogados, notarías y conunidades de vecinos acuden a empresas especializadas en el rastreo genealógico para localizar a los sucesores en casos en los que el fallecido, por ejemplo, no haya dejado constancia de su última voluntad en relación a sus bienes, una circunstanca más habitual de lo que parece: en España, el 40% de las muertes se producen sin testamento redactado, cifra que se traduce en más de 170.000 ab intestato, según las estadísticas del INE de mortalidad en España de 2018.

La situación cobra aún más relevancia cuando el finado deja deudas que deben ser satisfechas, por ejemplo en forma de cuotas no abonadas en la comunidad vecinal donde se ubica su casa.

El Grupo Hereda, que tiene firmado un convenio de colaboración con el Colegio de Administradores de Fincas de Málaga, ha recibido en el último año y medio a través de estos profesionales cerca de 60 casos de comunidades de propietarios de la provincia que buscan a los herederos de una casa que ha quedado vacía tras la muerte de su dueño. Además, reciben por otros canales entre 20 y 30 casos al mes que responden también a estas circunstancias. En el 75% de los casos, el fallecido es extranjero, apunta la abogada y directora de comunicación de Hereda, Jenny Sevilla.

«Nos llaman tanto los representantes de las comunidades de propietarios como vecinosa título particular. En algunos casos hay un tema de morosidad de por medio, por lo que quieren localizar al heredero para que la vivienda se ponga al día. Pero no es ese el único interés; de hecho, a veces no hay deudas del propietario fallecido y el objetivo al querer que busquemos al legatario es que el piso no se quede vacío, que no se deteriore con problemas de insalubridad y que tampoco atraiga a los okupas. Algún vecino incluso está interesado en comprarlo», explica.

Letrados o notarios también son posibles clientes de este tipo de empresas ya que, a veces, aunque sí haya testamento y herederos con nombre y apellidos, resulta una verdadera tarea detectivesca el poder dar con ellos.

Un minucioso rastreo


El rastreo de una persona, que comienza a partir de una nota simple con la información de la vivienda, implica consultar el Registro Civil, buscar certificados de nacimiento y defunción, viajar los lugares de origen de esas personas, hablar con amigos o vecinos de la infancia e incluso bucear en la redes sociales para detectar posibles contactos del finado. «A veces tenemos hasta que visitar los cementerios para comprobar una muerte porque no hay certificación sobre ello», relata. Con todo este arduo trabajo, los investigadores van eleborando un árbol genealógico del fallecido, en busca de los posibles herederos.

Sevilla comenta que hay investigaciones inciadas en España que le han llevado a países tan alejados como Canadá o Perú, aunque lo más habitual en los casos iniciados en la Costa del Sol es que las pesquisas les llevan a Reino Unido, Francia, Alemania o Bélgica. Una investigación sencilla puede resolverse en pocas semanas pero las más complejas se acercan al año.

Las empresas de este sector sulen aceptar casos de este tipo únicamente cuando es seguro que la herencia va a suponer un beneficio económico para los herederos. Es decir, que el valor del bien (por ejemplo, una casa) supera al de las deudas que pueda dejar el finado. Y es que los honorarios de la firma se pactan con el legatario una vez es localizado. El Grupo Hereda, por ejemplo, comenta que para llevar un caso necesitan que la casa en herencia tenga, como mínimo, un valor de mercado de 100.000 euros en adelante.

Deudas variadas


Por su parte, el director de la firma francesa Coutot-Roehrig en España y Portugal, Marco Lamberti, explica que en los últimos años su firma, una de las más conocidas de este sector, ha manejado alrededor de un centenar de casos en Málaga. «Hay muchas personas de fuera con segundas e incluso terceras residencias en la Costa del Sol que, cuando fallecen, no dejan herederos o legatarios nombrados. O puede que conste su identidad, pero no sea fácil su localización», comenta. Lamberti explica que, en el caso de fallecidos que eran morosos, los débitos pueden oscilar entre cantidades modestas de unos 2.000 euros a casos más graves, con importes de hasta 35.000 euros.

«En Málaga capital y en Marbella y su entorno las cantidades suelen ser más altas. Hay comunidades de alto standing donde el recibo mensual es muy alto y, en poco tiempo, el impago genera una gran deuda», afirma.

El responsable de Coutot-Roehrig, empresa que tiene actualmente oficinas en Madrid, Barcelona y Tenerife, informó de que el próximo año quieren abrir una sucursal en Málaga, una provincia donde estos casos, comenta, proliferan de forma especial, sin que muchas veces los afectados sepan cómo encarar el problemas. «Este verano hemos peinado la zona y hemos recibido 25 nuevos casos. Cuando tengamos la oficina operativa en Málaga mantendremos un flujo anual de entre 100 y 150 expedientes al año», calcula.

Según esta empresa, el proceso de investigación para localizar a los herederos de un fallecido puede tardar semanas, meses o incluso algo más de un año, en función del ámbito geográfico en el que haya que investigar. Los casos que obligan a moverse fuera de Europa son los que requieren de más tiempo.

Un problema de partida en España es la destrucción de archivos durante la Guerra Civil, lo cual «dificulta o llega a hacer imposible la búsqueda», aunque los genealogistas sucesorios cuentan con la ayuda de una base de 1.500 millones de datos en manos de la sede central de Coutot en París. En todo caso, siempre hay un 5% de casos que resultan imposibles de resolver.

Según los datos que maneja la empresa, que fue pionera en el mundo en usar la genealogía sucesoria para encontrar herederos, el valor total del patrimonio sin herederos conocidos en España se encuentra entre los 100 y los 150 millones de euros.

Las altas cifras de defunciones sin testamento «no son un fenómeno típicamente español», asevera Lamberti, sino más bien de los países del sur de Europa, una zona marcada históricamente por grandes flujos migratorios que a menudo han provocado la rotura de las relaciones entre los miembros de una misma familia.

Fuente: laopiniondemalaga

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